
Ese día (martes) no fui a mi clase de cine, llovieron ranas, saltamontes de colores y volás apocalípticas. Todo por culpa de la entrevista del tío Costa y su fuente periodística que nos soltó como a las 6 de la tarde (o sea, arroz)
A las 7 la Cecy aun buscaba su hamster así que me fui con la Aye (que no pudo ir al cine ._.) al mall, en una micro Kamikase, pero no podía morir tan joven ( y diva)

Ella es la Ñañelen ^^
Después de un lindo vitrineo a la biblioteca (porque somos ultra ñoñas) nos fuimos a la sala number 4 con una promo de palomitas a luka para ver: Los crímenes de Oxford. Ni idea que que iba la peli hasta que vimos una gigantografía del chikitin del Señor de los Anillos y yo dije:
Y ahí cachamos la volá de la peli. Entramos y siempre muestras los pedacitos de pelis y había una muuuy extra cursi (wakatela) La cosa es que la película empieza con una clase de filosofía. Con la Cexy mirábamos a todos lados por si aparecía la Piña asesina por ahi.
El chicoco del hobbit ahora se llama Martin y es un estudiante que llega a la Universidad de Oxford (a donde más si no) para que su super ultra aidol que es el profe Arthur Seldom dirija su tesis (el mino es más ñoño que nosotras, la media volá) Todo empieza cuando la viejuja de la pensión de Martín muere, ese será uno de los tantos asesinatos, por eso Los crímenes de Oxford. Ahí aparecen "mensajes subliminales" que los conducirán al próximo asesinato y sólo el profe y el mino de los ojos lindos pueden decifrar, igual los tratan de raritos que se les derrite el helado de chocolate, pero lo importante es encontrar al asesino y puxa que es sacador de onda cuando lo encuentran.

