27 de agosto de 2008

Wake me up when september ends

Primero un ojo... luego el otro, con un poco de esfuerzo logró focalizar el techo. Levantarme cada mañana es un desafío, cada vez se torna más dificil y duele entender que tengo que soportar un día más de "vida"

Podría dormir toda una vida si con eso pierdo el dolor
Podría mentirme cada dia
Podría inventarne nuevante
Podría pretender ser feliz sin ti

Podría...


9 de agosto de 2008

Cazador de sueños


Una mujer de cabello negro, que rozaba peligrosamente sus hombros, llamo a la casa de número 421 de la calle Rowley. Vestía con un suéter de cuello alto negro, jeans pitillos y un abrigo que le llegaba dos palmos antes de la rodilla, todo del mismo color.

-¿Puedo ayudarla en algo? – un hombre de cabello rubio, casi cano apareció en la puerta.

-Sí – sonrió amablemente la chica – Mi auto se averió justo en frente de su casa y he olvidado el móvil, ¿Me podría prestar su teléfono para llamar a la grúa?

- Eh... – el hombre examinó a la chica con una atenta mirada, no parecía para nada peligrosa. – Claro, entre – se hizo a un lado de la puerta para dejarla pasar – El teléfono está en aquella esquina.

-Gracias – tomó el teléfono, dos tonos y contestaron – Hola, mi auto se averío otra vez, Mounsly – bufó

-¿Esta solo? – inquirió una voz femenina desde la otra línea

-Si, lo mismo de siempre – jugueteo con el cable del teléfono

-Okay, tú sólo actúa como sabes – cortó.

-Esta bien, te espero, Estoy en la calle Rowley del número...

-421 – completó el hombre

-421 – hablo la chica por el teléfono, sabiendo que nadie le contestaría, cortó. – Saldrá un dineral – comento sonriente.

-Como todo en la vida, todo es caro.

-Lamentablemente – se acercó a la puerta, abriéndola – Gracias Octavio – dio un paso fuera de la casa.

-¿Cómo supiste mi nombre? – abrió los ojos desmesuradamente – ¿Quién eres? – gruño frunciendo el ceño

-Lo último que verán tus ojos – al terminar de pronunciar la frase Octavio cayó estrepitosamente al suelo, con una jeringa incrustada en su cuello

-Cariño, pensé que nunca llegarías – bufó la chica del suéter negro

-Eva, ¿Crees que es fácil escabullirse por una ventana, sobretodo si está en un segundo piso?

-Tu todo lo puedes Sam – le guiño un ojo coquetamente – ¿Vendrán las demás? – preguntó en tono desinteresado mientras rodeaba el cuerpo del hombre

-No, somos tan perfectas que actuaremos solas esta vez – contesto con autosuficiencia mientras se calzaba sus guantes de látex.

-¿De qué morirá?

-Ataque cardíaco, simple y sin huellas